REAPARECE EL CANDIDATO, SE ESFUMA EL PRESIDENTE ELECTO

COLUMNA | Visión de Líder

Por Angel Pablo Reyes Santiago

El exabrupto de que “el país está en bancarrota” al inicio de su gira de agradecimiento, mostró la estrategia de Andrés Manuel López Obrador para “amarrarse el dedo antes de cortárselo” ante tanta promesa que lanzó en 18 años de campaña presidencial.

En días pasados, AMLO había anunciado su gira en todo el país del 16 de septiembre y al 28 de noviembre, estratégicamente coincide el arranque con los festejos de la Independencia de México y la conclusión días después del Aniversario de la Revolución Mexicana, dos eventos relevantes para el país que él asegura anteceden a la “Cuarta Transformación” que realizará.

Sin embargo, acostumbrado a estar en campaña López Obrador asumió el papel de candidato durante el arranque en Tepic, Nayarit. Atrás dejó la imagen de Presidente Electo que había mantenido desde el primero de julio y regresó con desplantes demagógicos a envolver a sus fieles seguidores.

La justificación de que “México está en bancarrota” ha sido desmentida por todos lados; no solo es la prensa, hay instituciones públicas, el sector privado que mueve el capital en el país, grupos bancarios, ¡vaya! Los analistas económicos simpatizantes de él, diputados de MORENA y principalmente los indicadores internacionales y las principales agencias que evalúan el riesgo y la situación económica de los gobiernos, estima una economía sólida en el país.

Todos coinciden en que México mantiene índices macroeconómicos sólidos, una deuda en un nivel controlado y sustentable en el largo plazo, y hay crecimiento económico del 2%, muy bajo, pero hay crecimiento. Aclarando que esto es independientemente de la falta de distribución de la riqueza que necesita el país, y como ejemplo citamos Poza Rica donde continúan los salarios elevados del gobierno municipal de MORENA, mientras entregan migajas al pueblo como las 1852 becas que regalaron  de 450 pesos con una despensa de 330 pesos.

Andrés Manuel en su nueva campaña de justificación mintió. Hoy no tiene contrincantes más allá de los electores que votaron por él pero no lo siguen en las plazas, a estos son a los que trató de engañar.

Para anteponerse a los compromisos que no cumplirá, realiza su campaña de “falsos pretextos” y en breve volverá a decir que “todos mienten”, descalificará a la prensa, argumentará que “la mafia del poder” oculta la verdad, se defenderá con “la teoría de la conspiración”, presionará a su fieles con el viejo silogismo “están conmigo o contra mí”, en fin, una sarta de sofismas que lanzará para defenderse no solo en esta nueva cruzada, sino en todo su gobierno.

Esta conducta adoptada por AMLO en su nuevo recorrido es considerada como demagogia, 300 años A.C, Aristóteles empezó la definió en su magna obra La Política y actualmente hay más estudios sobre la misma.

Existen al menos 8 elementos que utilizan los demagogos en su oratoria: Falacias, Manipulación del significado, Omisiones, Redefinición del lenguaje, Tácticas de despiste, Estadística fuera de contexto, Demonización y el Falso dilema (estás conmigo o contra mí). Estos son utilizados para atraer las decisiones de los demás hacia los intereses del demagogo, aparentemente los argumentos pueden ser válidos, pero tras un análisis de las circunstancias, resultar simplistas, inválidos y engañosos tal como lo está haciendo AMLO, quien atrás dejó la figura conciliadora y pacífica de Presidente Electo para adoptar el modelo bélico y exagerado que lo caracterizó como candidato.(17/Sep/2018)

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