VIVIR EN EL ENGAÑO

“Se puede engañar a todos algún tiempo, se puede engañar a algunos todo el tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo” – Abraham Lincoln

Por Angel Pablo Reyes S.
Vivir desinformado sobre un tema es peor que vivir ignorante del mismo. Aunque en apariencia ambos estados son similares, existe una diferencia abismal: quien ignora no tiene dato alguno y quien está “desinformado” tiene el dato equivocado y vive engañado.
Ambos estados son negativos pero difieren en mucho. El ignorante tiene la opción de investigar a través de fuentes confiables para salir de su ignorancia, mientras que el sujeto desinformado ha hecho suyo el dato equivocado, y si decide salir de tal estado le resultará más difícil pues tendrá que contrastar más datos corriendo el riesgo de confundirse; la diferencia es de grado más no de esencia.
Mientras la ignorancia es estática la desinformación es acción, y en el diccionario el verbo “desinformar” está definido como “Dar información intencionadamente manipulada al servicio de ciertos fines. Dar información insuficiente u omitirla”.
Por ello es que a la desinformación se le llama “manipulación informativa” o “manipulación mediática”, es una argucia que se da para ocultar la verdad e históricamente se ha usado por múltiples sujetos activos en la sociedad.
Estos sujetos interesados en ocultar la verdad y mantener la desinformación son principalmente los gobiernos (en México los tres niveles de gobierno y los tres poderes de la unión), los partidos políticos de los países (en México PAN, PRI, MORENA, etc.), pero también las religiones y la las grandes corporaciones económicas (Farmacéuticas, automotrices, etc.), los sindicatos (SNTE, STPRM, etc.), la farándula (Televisa, Holiwood, etc), las marcas comerciales (Coca Loca, Adidas, etc.), y desde luego las sectas religiosas. En general cualquier grupo político, económico y religioso que tenga como fin proteger o fomentar sus intereses.
Para generar desinformación se ocupa publicidad pública o privada donde filtran a la opinión pública rumores, “sondeos”, seudoperiodismo, estadísticas alteradas, estudios científicos “imparciales”, todo plagado con datos erróneos e imprecisos para influir en los receptores.
Para desinformar las principales plataformas utilizadas habían sido los medios de comunicación tradicionales (impreso, radio y televisión), sin embargo, en la era de la digitalización contamos con las novísimas “redes sociales” que destacan por su facilidad de difundir datos erróneos a miles de personas, incluso pueden ser lanzados por un solo individuo y lo peor, es gratis.
Las redes sociales han agravado el daño social que hace la desinformación y está demostrado que una sola persona puede crear un falso perfil en redes sociales y utilizar la argucia de la desinformación para crear delitos como secuestros, extorción, pederastia, etc.
Desinformar  es más fácil con Facebook, el Twiter y el Whatsapp y hoy miles de gente se confunden con facilidad con datos erróneos replicados por estas redes, viviendo en el engaño, dando por cierto una “falsa noticia” o creyendo en una “falsa alerta” sin confirmarla.
Vivir desinformado es un daño social que está creciendo. Si dividimos a la población entre ignorantes, informados y desinformados, el grueso de la población vive desinformado, está engañado y confundido en múltiples temas.
Pero el problema se agrava cuando hay elecciones y en este 2018 más pues se renovarán 3 400 cargos de elección popular Federal y Local (Presidente de la República, Senadores, Diputados Federales, Gobernadores, Diputados Locales y Alcaldes), además de juntas auxiliares, agencias municipales, sub agencias municipales que alcanzan un total de 18 mil 311 cargos.
Arrancaron las campaña electorales federales y habrá mucha desinformación, demagogía, mentira, publicidad, etc., que influirá en el próximo primero de julio donde la población enfrenta el gran reto de saber elegir entre la gama de candidatos que serán sus representantes los próximos 3 ó 6 años.
Ante esta realidad son muchos elementos para contrarrestar este fenómeno y consultar fuentes informativas reales es el principal reto para los ciudadanos; desde agarrar el diccionario para tener conceptos precisos, leer más libros y desde luego informarse con el verdadero periodismo.
El periodismo es entonces parte de una parte de la solución para quitarle el velo a las mentiras de la desinformación, el verdadero ejercicio periodístico – contrario al seudoperiodismo que intercambian dádivas por aplausos-, es el más cercano a difundir la verdad, lucha contra todos aquellos que pretenden ocultarla, se enfrenta a todo grupo que desea maquillarla y está inclinado siempre a “informar” a la sociedad.
Los periodistas, debemos refrendar de nueva cuenta, nuestro compromiso de poner nuestro granito de arena ante el daño social que hace la desinformación y esforzarnos por formar una línea informativa imparcial, sustentada y crítica, sobre todo en estas elecciones.***
Eso cuanto, agradeciendo el favor de su atención contactaremos próximamente. Comentarios al correo electrónico: visiondelider@gmail.com
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