Las cartas de MORENA a la Diputación Local de Poza Rica

Columna Visión de Líder

Por Angel Pablo

Con el peso inclinado hacia el género masculino, debido a que MORENA ha participado en tres elecciones consecutivas con mujer (principio de paridad de género) hoy existen al menos cuatro perfiles visibles dentro del radar político regional competitivos para la representación de los pozarricenses y coatzintecos.

César Ulises García Vázquez

El primer nombre es el del ex alcalde César Ulises García Vázquez, posiblemente el operador político más experimentado de todos los nombres que hoy se mencionan.

Con tres alcaldías de Coatzintla ganadas, dos sucesiones conseguidas y una tercera cedida, su trayectoria electoral es ampliamente conocida y su influencia territorial continúa siendo un factor que nadie puede ignorar.

Quienes conocen la dinámica política de la región saben que César Ulises conserva una estructura construida durante décadas, particularmente en su municipio.

El ejemplo claro es su liderazgo durante las recientes elecciones de agentes y subagentes municipales, donde logró imponerse en la mayoría de las 23 comunidades. Más allá de las interpretaciones, ese resultado confirmó que mantiene capacidad de movilización y presencia territorial efectiva.

Su principal desafío no parece estar en la operación política, sino en los nuevos equilibrios internos de MORENA, su relación con la gobernadora y el visto bueno de los grupos políticos estatales.

Abelardo Aguirre Guerrero

El segundo nombre que podemos citar es el de Abelardo Aguirre Guerrero, quien durante 8 años construyó una trayectoria ligada al desarrollo social municipal, distribuyendo los programas sociales del ayuntamiento, principalmente en los sectores más vulnerables.

Esa posición le permitió generar relaciones con diversos sectores de la población y conocer de primera mano las necesidades de colonias y comunidades.

Su fortaleza no radica únicamente en el trabajo territorial, también ha demostrado capacidad de supervivencia política. Aunque no fue incorporado al círculo inmediato de continuidad dentro del gobierno municipal de Poza Rica -porque no operó para Adanely Rodríguez-, logró reposicionarse rápidamente dentro de la estructura estatal al asumir responsabilidades en la Oficina de Hacienda del Estado.

Para propios y extraños, ese movimiento evidenció que cuenta con relaciones políticas relevantes más allá de los grupos municipales y que mantiene interlocución con actores de peso dentro del gobierno federal o estatal.

Jesús Huerta Chua

En tercer lugar aparece Jesús Huerta Chua, quien a diferencia de los perfiles tradicionales, su fortaleza se encuentra en el ámbito académico, educativo y social. Una carrera construida durante años y con una relación cercana con generaciones de estudiantes y profesionistas vinculados al Instituto Tecnológico Superior de Poza Rica, una institución con influencia importante en la región.

Ese vínculo le permite proyectar una imagen distinta a la del político convencional, toda vez que cuenta con reconocimiento entre sectores profesionales, académicos y jóvenes que podrían representar una base electoral atractiva para Morena si el partido decidiera apostar por un perfil ciudadano.

El reto para Huerta Chua es transformar prestigio académico en estructura electoral, dos activos que no siempre caminan de la mano.

Amen de ello, cuanto con excelente relación con la Senadora Raquel Bonilla Herrera, pieza clave que de una u otra forma podría influir, tanto para bloquear o impulsar una candidatura para el 2027.

Félix Iván García Bustos

Finalmente se encuentra Félix Iván García Bustos, quien más allá de su experiencia en la administración pública municipal, se ha permitido mantenido vigente dentro del escenario político local y dentro del partido, al ser esposo de la Senadora Raquel Bonilla Herrera.

Innegablemente, el ex regidor (2018-2021) tiene su principal activo político en esa posición privilegiada a nivel estatal y nacional.

A pesar de que una de las limitantes es el nepotismo, ya sabemos que ese candado no aplica opera para todos en el partido gobernante, por lo que gracias a su matrimonio, su nombre inevitablemente aparece asociado como una de las figuras con mayor posibilidad para ser el abanderado de MORENA.

Esa relación lo coloca en una posición distinta dentro de las ecuaciones internas del movimiento, aunque todavía enfrenta el reto de construir un posicionamiento propio que trascienda esa cercanía política.

Más allá de estructuras, experiencia, relaciones, trayectoria o compartir la alcoba, todos los aspirantes enfrentan el mismo obstáculo y la misma oportunidad: conseguir la aprobación de la gobernadora Rocío Nahle García.

Y aunque lo nieguen, el sistema político mexicano no ha cambiado en ese renglón, el peso importante de los ejecutivos es determinante y particularmente en Veracruz, Rocío Nahle, a diferencia de su predecesor, mantiene fuerte influencia en el partido.

Hasta el momento, ninguno de los aspirantes puede asumir que cuenta de antemano con ese aval. Y junto con esa variable existe otra igualmente importante para el Distrito V: el peso político de la senadora Raquel Bonilla, quien es cercana a la gobernadora y muy seguramente influirá para impulsar o bloquear aspirantes.