>> Producto de la corrupción se instaló en zona de riesgo.
Redacción Libertad
Poza Rica, Ver.- Hablar del Colegio Franco no solo es mencionar el pago de una educación costosa, también representa una verdadera «bomba de tiempo» para sus propios clientes, en especial para sus alumnos y hasta de sus trabajadores, producto de presuntos actos de corrupción y posibles tráfico de influencias que le permitieron instalarse en una zona riesgo.
El plantel educativo fue habilitado donde anteriormente había una compañía petrolera, y tras quedarse en desuso sus dueños se atrevieron abrir sus puertas para recibir niños, niñas y adolescentes e impartir educación, a pesar de colindar con una estación de venta de combustible.
A escasos metros la estación de gas, diariamente recibe pipas de carga y descarga de centenares de litros del combustible en los tanques estacionarios, lo cual por si sola es una actividad riesgosa.
Además, personas van a recargar sus cilindros cotidianamente, lo cual incrementa más el peligro por el manejo constante de combustible y un posible error humano.
Este riesgo latente se ubica a media cuadra de la institución, sólo separada por un lote de camiones de carga pesada y un cerco perimetral.
El Colegio está expuesto a una tragedia como ocurrió con la explosión de una sola pipa de gas ocurrida en Iztapalapa que causó la muerte de 31 personas y otras 13 víctimas más, entre ellos, cuatro menores de edad, continúan hospitalizadas en la Ciudad de México.
Además, el Colegio Franco está flanqueado por una fundidora de metales la cual también tiene un riesgo de explosión y por si fuera poco, contamina diariamente con su emisiones de humo negro.
Y si le agregamos que solo un muro de piedras separa al plantel del río Cazones, que en temporada de lluvias tiende a desbordarse, es una evidente zona de riesgo su ubicación.
Lamentablemente, esta institución particular que ofrece el servicio de maternal, es un claro ejemplo de cómo opera la corrupción, pues a pesar de las condiciones en las que se encuentra, funciona sin la más mínima supervisión de las autoridades locales, estatales y federales, así como de la propia Secretaría de Educación Pública (SEP) o Protección Civil.
Solo basta recurrir a la Norma Mexicana (NMX-R-003-SCFI-2011), en el reglamento de Selección del Terreno para Construcción de Escuelas, en su apartado 6.2.1 dónde se corrobora que esta institución educativa infringe la ley, pero opera bajo la sombra de la corrupción y tráfico de influencias.
Desafortunadamente, en calle Las Huasteca casi esquina con Avenida Puebla, en la colonia Palma Sola, el Colegio Franco exponen a sus alumnos a estudiar, a los docentes impartir conocimientos y al personal a trabajar en una trampa mortal derivada de la corrupción que permitió su instalación y sigue permitiendo su permanencia.








